sábado, 11 de febrero de 2017

¿Hay diferencia?

Roberto Restrepo


Dime, papá ¿es cierto que entre hombre público y mujer pública hay diferencia?
¡Oh, sí, hijo! La mujer pública es un ser miserable, que ha arrastrado su honor, en tanto que el hombre público es… Aguarda, aguarda, hijo, que… también el hombre público… Sí, sí; ya comprendo: la una es un ser sin moral, en tanto que el otro… ¡Oh; sí hay diferencia! La mujer pública vive de escándalo en escándalo; y el hombre público… ¡Oh! tal vez no puedo hacerte comprender mi idea. Ya, ya sé: la mujer pública engaña, y finge con tal arte que nadie descubre su falsía; porque tiene vocabulario rico para seducir y atraer; pero ahora sí creo explicártelo claramente: la mujer pública tiene pasiones desordenadas; y tan pronto tiene amores fuera de medida como llega al odio ciego y a venganzas atroces; y el hombre público… ¿De qué, de quién te hablaba?… Es verdad, hijo; y no acierto a expresarme con claridad. Si parece que un concepto y otro se confundieran… Pero, no: que sí hay diferencia, grande. Ya empiezo a despejarme: la mujer pública: duerme el día para entregarse de noche a orgías y festines; y el hombre público… Bien, es que no he podido captar mis ideas y mis palabras; pero sí hay diferencia: la mujer pública trafica con su honor y con los sentimientos más sagrados… ¡Oh! pero el hombre público… No. Ya entiendo, hijo… No hay diferencia.


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