domingo, 5 de febrero de 2017

Nuevo final para un viejo cuento

Jaime Alberto Vélez González


Vencido por el sueño, luego de tan abundante cena, el lobo se acostó a dormir al lado de un arroyo que murmuraba entre las piedras. Una creciente inesperada lo despertó, al mismo tiempo que lo arrastraba con fuerza. Entonces el lobo se hizo una vez más el propósito de moderar su apetito, a fin de evitar pesadillas como aquella, y se acomodó mejor en el lecho, para evitar los estorbosos ronquidos.


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