miércoles, 29 de marzo de 2017

Abigaíl

Surlay Farlay Gómez


Por fin Abigaíl se había convertido en mariposa y no esperó a cenar para escaparse de su casa. Pasó toda la noche rondando en una lámpara del alumbrado público. Al llegar la aurora, su madre, en el antejardín, lloraba por la ausencia de Abigaíl, y no tenía la conciencia tranquila, pues nunca respondió amablemente aquella cotidiana pregunta de repetidas noches: “Mamá, ¿qué es una mariposa?”.


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