sábado, 11 de marzo de 2017

Sheherezada, reina

Guillermo Bustamante Zamudio


La habilidad narrativa había salvado a Sheherezada de la costumbre capital del Califa. Ahora era reina. Su erotismo, presente ya en sus relatos, colmaba al Califa. Pero ella, que había contado mil y una veces las peripecias de las infidelidades, buscaba en las largas noches de palacio, insinuando su cuerpo lascivo, al sirviente que habría de satisfacerla secretamente. Cada vez, tras la batalla amorosa, pedía a su compañero que le narrara una historia entretenida. Siempre le causaba gracia no encontrar alguno que tuviera su don narrativo. Siempre, inexplicablemente se enfurecía y cortaba la cabeza de su amante.


No hay comentarios:

Publicar un comentario