martes, 25 de abril de 2017

Antes de salir al escenario del Three Forks…

Karla Barajas


La amó en distintos cuerpos de mujeres por el sur de Estados Unidos.
Los hombres no entendieron el adulterio de sus esposas; la fidelidad del bluesman, que de besar los labios de un fantasma, se agotó; y previo a su último concierto bebió la botella de whisky, que un marido deshonrado mezcló con estricnina.
En el Three Forks tocó su guitarra Gibson, en la vibración de las cuerdas escuchamos los orgasmos que sostuvo con Virginia Travis.
–Virginia, el amor es limitado, la muerte infinita –dijo Robert Johnson esa noche, cuando dejó de amarla al principio de su muerte.


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