miércoles, 5 de abril de 2017

Basura del desierto

Virginia Vidal


Dejo Antofagasta y penetro en el desierto más árido del planeta. El vehículo traga distancia. Casitas de ánimas y plásticos, latas, botellas decoran la vera de la ruta. Desierto convertido en basural donde pena el ánima del oro. En la Cascada de Calama, una pastora vestida a la antigua usanza guía sus llamas sorteando desperdicios en busca de pasto. La Cascada dejó huella de llanto seco en los riscos. El ojo de agua, repugnante sopa de pañales, botellas, bolsas plásticas, apenas permite un claro para admirar al pez que nada bajo la nata de inmundicia.


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