viernes, 14 de abril de 2017

El casi cuento

Yobany García Medina


La habitación está casi vacía, sólo hay en escena un hombre viejo sentado frente a un escritorio con un montón de libros encima. Arriba de aquel hombre se halla una ventana entreabierta, por ese espacio pasa la luz de la luna y ésta apenas ilumina la mano del viejo. La mano casi en automático comienza a escribir.
–Buenas noches –profiere una voz muy tenue dentro de la habitación.
–¿Quién es? –pregunta el viejo sin despegar la vista del papel. [Está tan acostumbrado a mis interrupciones que no le da importancia al saludo. Nadie contesta a su pregunta y me veo forzado a reformularla].
–¿Eres tú, verdad? –el aire empuña los dedos y abre la ventana de un golpe, ésta choca una y otra vez arrítmicamente.
–Nunca más –una voz replica casi murmurando y el viejo suelta el bolígrafo, incrédulo, voltea para todos lados. [Posa sus ojos en la ventana y espera hallar un pájaro o algo parecido].
–¡Qué original, eso ya lo escribieron! –declara burlonamente. [Me río de su perspicacia mientras lo obligo a preguntar de nuevo].
−¡¿Quién eres?! –su vieja voz se entrecorta de puro coraje–. Ya no aguanto tus interrupciones, ¡déjame escribir!
–¡Nunca más! –la voz arrecia y el papel que está sobre el escritorio cae al suelo, muy lejos de él. [La situación también me intriga].
–¡Oh, que la chingada, déjame terminar! –grita con suma desesperación.
–¡Nunca más! – [No sé de dónde proviene, ni entiendo la insistencia de esa respuesta]. Enseguida, de entre las sombras se estira una mano y recoge el cuento. La luz se calla y la ventana deja de golpetear.
–¡Déjame escribir, cabrón!
Nunca más, el lugar está casi vacío, sólo hay en escena un hombre viejo sentado frente a un escritorio con un montón de libros…


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