sábado, 29 de abril de 2017

Estimado oficinista

Ulises Paniagua


Para aclarar la situación, dejo este mensaje sobre la pantalla de su PC. No se presente más. Hace dos quincenas nos enteramos del accidente automovilístico, lo cual nos apesadumbró. Incluso colocamos una veladora en la copiadora general (lo que atenta contra las reglas de la empresa). Hemos hecho suficiente, así que, es una súplica, ya no asista. Comprendemos la situación delicada, la necesidad de un empleo, el que piense en el bienestar de su familia. Pero su extremada palidez, las cicatrices que le heredó el accidente y sobre todo la pestilencia que despide, han mermado la productividad de los compañeros quienes se quejan de su higiene. Recapacite. Sea fuerte. Acéptelo: usted está muerto. No nos obligue a negarle el acceso al corporativo.
Sin otro particular, se despide de usted su jefe inmediato.
Licenciado Ontiveros.


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