sábado, 8 de abril de 2017

Por necesidad de la empresa

Lorena Díaz Meza


Pasó la lengua una vez más por encima de la línea roja que se formaba desde el pecho hasta el vientre cada vez que la herida quedaba expuesta, y comprobó que hasta en eso le habían mentido: su jefe no tenía la sangre tan fría.


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