lunes, 10 de abril de 2017

Una anciana que cae

Danill Harms


Una anciana demasiado curiosa cayó desde una ventana y se rompió los huesos. Otra anciana se asomó a la ventana a mirar a la anciana caída, pero por exceso de curiosidad también cayó y se rompió los huesos.
Después cayó una tercera anciana, luego la cuarta y la quinta. Cuando cayó la sexta anciana, me cansé de mirar y me fui a la feria, donde, según decían, a un ciego le habían regalado un paño tejido.


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