miércoles, 17 de mayo de 2017

Augurio

Fernando Sánchez Clelo


El adivino Meerkel agitó la cucharilla en la taza de café caliente y el vapor adquirió la forma difusa de un revólver. La lectura del porvenir en las espirales etéreas los había mantenido vivos, a él y a su esposa, hasta de la persecución de la mafia. Esta vez percibió que el detective Buck andaba cerca y que quería hacerle pagar por la muerte de la niña Adriane. Desistió del asalto a la gasolinera que para esa noche había planeado, a pesar del enojo de su mujer. “Sólo en ese sótano viejo estaremos a salvo”, pensó al salir del café de chinos.
Nunca se enteró de la nueva espiral en forma de un cuchillo empuñado por su esposa.


No hay comentarios:

Publicar un comentario