lunes, 22 de mayo de 2017

Cobardía

Laura Elisa Vizcaíno


A pesar de haber muerto hace siete años, mi abuelita apareció en una reunión familiar. La recibimos con gusto y, como un acuerdo implícito, nadie mencionó su condición de muerta, para no molestarla.
La velada transcurrió cómodamente, pero, al despedirnos, ninguno de nosotros se ofreció a llevarla.


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