lunes, 1 de mayo de 2017

Duendes

Ulises Paniagua


Mis libros andan por el mundo. Me topo con ellos en una feria literaria, en el librero de un amigo. Hay más de uno del que no guardaba memoria, del que no recordaba despiadados esfuerzos de gestación artística. A menudo me preguntan si los amo, se dejan acariciar la cuarta de forros, el prólogo, la contraportada, las páginas tersas. Respondo, contagiado de entusiasmo, que los quiero mucho, que a ratos los extraño de manera rabiosa. Nos regocijamos en el encuentro. Viene luego la despedida. No hay espacio para la nostalgia, no es terrible, pues sabemos de antemano que en el lugar menos adecuado, una repisa, una mesa de café, en el andén del metro, volveremos a reconocernos. Y seremos dichosos, no importa que nuestra alegría sea breve. Sé que estarán ahí, saludándome con sus portadas, agitando sus letras alegremente.


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