lunes, 22 de mayo de 2017

Invitación

Juan Romagnoli


Pedro regresa a su casa con un compañero de trabajo, al que ha invitado para que conozca a su joven esposa.
–Es acá –anuncia–, entrá…
–Permiso –dice el educado compañero y ambos ingresan a un living.
De inmediato Pedro se queda tieso. El compañero nota su gesto de extrañeza.
–¿Pasa algo? –pregunta.
–No me vas a creer –dice Pedro–, pero esta no es mi casa.
–¿Cómo que no? –el compañero está confundido.
Por una puerta aparece un anciano. Antes de que diga nada, Pedro lo ataja:
–Lo siento, lo siento, disculpe usted; se trata de un error, no quise entrar en esta casa.
Toma al compañero de un brazo y salen.
Una vez afuera, Pedro continúa disculpándose. Finalmente, dice:
–No te preocupes, me pasa seguido, pero ya le conozco la maña.
Toma el picaporte y lo sacude con firmeza, hasta que se oye un clic.
–Ahora sí –asegura–, entremos.
Entonces, mientras cierra la puerta, dice:
–Te presento a mi esposa…


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