sábado, 13 de mayo de 2017

Performance de altura

Audberto Trinidad Solís


Después de sinfín de intentos fallidos obtuvo el permiso para su primer performance. Como buen anfitrión eligió a funcionarios de cultura, gente reacia a gastar en expresiones de arte.
La incógnita del nombre y la temática acrecentaron la curiosidad, sobre todo de los burócratas que desatendieron sus peticiones.
En la fecha justa, a medio recinto la concurrencia vio unos cables de acero proyectados a gran altura de la mesa principal.
El cartel con el nombre del evento se encontraba oculto por una mampara. Atrás, el aula en total oscuridad. Después del corte del simbólico listón el público oficialista se abalanzó –como de costumbre– hacia el local, para presenciar el acto.
A tientas, él apretó un interruptor y todos se enteraron de golpe del título: “Aplastados”.


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