sábado, 24 de junio de 2017

Engáñate

Carlos Alberto Agudelo Arcila


–Cuando te sueño, vives.
–Pero si estoy viva, aún en tu vigilia.
–No, anoche te maté en mis sueños.
–Seguro que estoy viva: me palpo, te palpo.
–Está bien, engáñate.
Al terminar el diálogo, ella se esfumó entre el aroma que exhalaban las flores del jarrón, mientras él sonriente, se deshizo en una sombra por la rendija que le condujo al mundo donde pertenecía.


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