viernes, 23 de junio de 2017

Narradores

Rodolfo Luna


Como todas las mañanas sin escuela, Ángel visitó a su tío para que le contara algo. Ese día lo acompañó David. Hechas las presentaciones los niños se sentaron en el piso mientras el comerciante usaba el banco alto. La historia tenía un laberinto, un monstruo que comía doncellas y muchachos, un héroe malagradecido, un barco con velas negras. A poco Daniel se unió al grupo, después Fermín, Isidro, Felipe… Cuando terminaron las vacaciones el hombre de la tienda suspiró aliviado al ver su mañana por fin dedicada a los clientes. Esa tarde llegó David, tomó el banco alto indicando el suelo con la mano y empezó a contarle al tío de su amigo la historia del minotauro.


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