miércoles, 14 de junio de 2017

Tabú

Enrique Ánderson Imbert


El ángel de la guarda le susurró a Fabián, por detrás del hombro.
–¡Cuidado, Fabián! Está dispuesto que mueras en cuanto pronuncies la palabra zangolotino.
–¿Zangolotino? –pregunta Fabián azorado. Y muere.


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