miércoles, 7 de junio de 2017

Victorias inmortales

Rodolfo Luna


Aracné se tenía por la mejor tejedora, no solo de la tierra sino también del cielo. Palas consideró tal orgullo digno de pena y para mostrar el error elaboró una tela, tan espléndida como amenazadora. En la obra aparecían castigos impuestos por los habitantes del Olimpo a desgraciados humanos. Su adversaria tejió en respuesta otro prodigio aún más impresionante donde enlistaba culpas de los altos dioses. Sobrepujada, la Señora de la Guerra golpeó a la mujer y ésta corrió a ahorcarse. Palas la condenó a vivir perpetuamente suspendida, deforme y miserable. Pero el mayor triunfo de la artista sobre la deidad se dio cuando, convertida ya en un diminuto monstruo de ocho patas, Aracné volvió a tejer.


No hay comentarios:

Publicar un comentario