Jordi Cebrián
Las plazas siguen llenas de gente. Intolerable,
claro. Pero las palomas mensajeras vuelan libres de balcón a balcón. “Quienes
llenan el espacio público son distintos entre sí, tienen consignas diversas,
piensan distinto unos de otros”, cuentan con horror los pregoneros. Ministros,
emperadores y aspirantes al trono intercambian culpas, sin saber a quién
pertenece toda esa gente, y en el fondo todos desean salir también a la calle,
haciendo ver que ellos también son diferentes de los demás, de los suyos, e
incluso de sí mismos si es necesario. Pero no se atreven. Las plazas siguen
llenas de gente. Intolerable, claro.
(Tomado de www.cienpalabras.blogspot.com)
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