Ryunosuke Akutagawa
Usando como almohada un escepticismo con olor a hojas de rosa, leía un
libro de Anatole France. Pero nunca se dio cuenta de que, dentro de su
almohada, había un centauro, una deidad que era medio hombre, medio caballo.
(Tomado
de www.ciudadseva.com)
No hay comentarios:
Publicar un comentario