José María Tamparillas
No siempre desaparece la humanidad, eso es lo
malo. Ya se ha comido ocho de sus diez dedos y parte del antebrazo. Pero el
hambre es fuerte y no sabe cuánto aguantará; mientras, el bebé le sonríe desde
la cuna, inocente, ajeno al fin.
(Tomado de www.talesofmytery.blogspot.com)
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