Jordi Cebrián
Aprenden a leer de muy pequeños, y escriben
pronto, con letras precisas y claras.
Leen
entonces libros antiguos, y extraen orgullos y certezas.
Escriben
cartas largas, repletas de evocaciones, que sus familias leen, honrados de
tenerles tan lejos, aprendiendo.
Se hacen
expertos en palabras, las buenas y las malas, las que deben repetirse y las que
no pueden pronunciarse.
Escriben
los nombres de sus dioses y queman papeles con falsos dioses que otros
escribieron.
Leen los
Textos, de los que nadie puede escribir.
Y escriben
en su frente la Palabra, antes de inmolarse en la plaza, en día de mercado.
(Tomado de www.cienpalabras.blogspot.com)
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