José María Merino
El día de mi cumpleaños, mi sobrina me regaló un
bonsái y un libro de instrucciones para cuidarlo. Coloqué el bonsái en la
galería, con los demás tiestos, y conseguí que floreciese. En otoño aparecieron
entre la tierra unos diminutos insectos blancos, pero no parecían perjudicar al
bonsái. En primavera, una mañana, a la hora de regar, me pareció vislumbrar
algo que revoloteaba entre las hojitas. Con paciencia y una lupa, acabé
descubriendo que se trataba de un pájaro minúsculo. En poco tiempo el bonsái se
llenó de pájaros que se alimentaban de los insectos. A finales de verano,
escondida entre las raíces del bonsái, encontré una mujercita desnuda.
Espiándola con sigilo, supe que comía los huevos de los nidos. Ahora vivo con
ella, y hemos ideado el modo de cazar a los pájaros. Al parecer, nadie en casa
sabe dónde estoy. Mi sobrina, muy triste por mi ausencia, cuida mis plantas
como un homenaje al desaparecido. En uno de los otros tiestos, a lo lejos, hoy
me ha parecido ver la figura de un mamut.
(Tomado de www.talesofmytery.blogspot.com)
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