lunes, 19 de enero de 2026

Dios

Voltaire

 

Acababa yo de construir un pabellón en el extremo de mi jardín, y oí a un topo que razonaba con un abejón:

–Vaya una obra hermosa –dijo el topo–, tiene que ser un topo muy poderoso el que la haya construido.

–Te burlas –dijo el abejón–, ha sido un abejón genial el arquitecto de esta obra.

Desde ese día he resuelto no discutir nunca.

 

(Tomado de www.ciudadseva.com)

 

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