José Víctor Martínez Gil
Quería estar más bella que nunca. Por eso tejía
en su cabellera la trenza más perfecta, más larga y elaborada. Cuando la
terminó, observó con detenimiento lo que ella consideraba su obra maestra. Al
llegar la noche acudió a verlo. Más guapa que nunca, más radiante que nunca,
más entregada que nunca, a pesar de que él no la merecía en absoluto. A la
mañana siguiente, ella, delicadamente deshizo su trenza y se marchó. Y a él lo
encontraron, ahorcado, sin que pudiera determinarse el arma del crimen.
(Tomado
de www.talesofmytery.blogspot.com)
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