Jordi Cebrián
Estás
sentado, leyendo esto, pero el sueño te vence, y al despertar levantas la
cabeza y te golpeas contra la tapa del ataúd, todo está oscuro, apenas sitio
para doblar un poco las rodillas, descubres que es real y el miedo te golpea el
pecho y cuando puedes volver a respirar gritas y nadie responde, y temes
quedarte allí hasta morir de sed, de asfixia, de dolor, de horror, pero
entonces despiertas, te recuperas, dejas atrás la pesadilla, ya sin sueño
prosigues la lectura, no miras a tu espalda, no ves la mano con el pañuelo, el
cloroformo, el sueño.
(Tomado
de www.cienpalabras.blogspot.com)
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