Miguelángel Flores
Habíamos
oído hablar de él. Aun así, o quizá por ello, hubo una chillería colectiva y
desmesurada cuando apareció de pronto de entre la espesura. Fueron unos
instantes de confusión y espanto, de nervios con cierto toque también de
fascinación. Abrazadas entre nosotras, lo vimos volver a desaparecer
precipitadamente, más veloz incluso que como llegó. Todas, aún escandalizadas,
seguían gritando. Menos yo, que me había quedado muda. Y continué igual al
llegar a casa, cuando mamá me preguntó por la excursión y no supe qué decir; ni
cuando miré a papá, que no levantaba la cabeza del diario para saludarme.
(Tomado
de www.enfrascopequeno.blogspot.com)
No hay comentarios:
Publicar un comentario