Voltaire
En aquellos tiempos había muchos magos, muy poderosos, que vaticinaban
que llegaría un día en que Zoroastro sabría más que ellos y los hundiría. El
príncipe de los magos hizo que llevaran al niño a su casa con la intención de
abrirle un canal, mas al iniciar esta operación se le secó la mano. Lo
arrojaron al fuego para que muriera abrasado y el fuego se transformó para él
en un baño de agua de rosas. Lo dejaron entre una manada de lobos y estos
fueron a buscar dos ovejas que lo amamantaron toda la noche. Finalmente,
comprendiendo que no podían quitarle la vida, lo devolvieron a su madre, la más
excelente de todas las mujeres.
(Tomado
de www.ciudadseva.com)
No hay comentarios:
Publicar un comentario