lunes, 11 de mayo de 2026

Lamentable suceso

Salomón Reyes

 

Había ocurrido que en esta ciudad las casas fueran asaltadas y se llevaran los objetos de valor. También que los ladrones, en un intento de amedrentar, golpearan a uno o varios miembros de la familia para conseguir el botín. Incluso, que alguno de los moradores resultara muerto o los asaltantes heridos pero, que se llevaran la casa con padre, madre, hermanos y cimientos era francamente ridículo.

La casa estaba en Vasco de Gama, barrio Purísima, la recuerdo de dos plantas y pintada de algún color claro, nunca pude saber el color exacto porque a la hora en que llegaba a dejar a Estela, casi siempre en la madrugada, las sombras de los árboles la tapaban por completo. A un lado estaba la Cenaduría Queta, que nunca supe si alguna vez funcionó como tal.

Esa noche, Estela y yo decidimos llegar más temprano que de costumbre. Ella insistía en contentar a su madre, quien todos los días le recriminaba el andar conmigo.

No hicimos tantas paradas, nos ahorramos palabras, suspiros, acortamos los besos y yo logré mantener las manos quietas, ella no.

El caso es que cuando arribamos a la cuadra, la muchedumbre, descontrolada, trataba de asomarse al enorme hueco creado por la desaparición de la casa y los familiares de Estela. Entonces dimos aviso a la policía, prometieron investigar.

De aquel hecho pasaron ya dos años, Estela tuvo que irse a vivir conmigo y no ha sido fácil. De vez en vez la policía nos llama para decirnos que han encontrado, en algún barrio lejano, una casa con las características descritas y sólo hemos ido por no dejar. La verdad estamos hartos, yo más que Estela.

La vida a su lado era linda mientras no había compromiso, pero ahora los defectos de los dos nos alejan cada vez más. Si por lo menos los delincuentes hubieran tenido la delicadeza de dejar una recámara, un hermano o de perdis a la sirvienta, otra cosa sería. No puedo ya con los gastos.

 

(Tomado de www.tallermecontasunahistoriadale.blogspot.com)

 

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