Gabriel Gala
–¿Qué
tenemos aquí, sargento?
–Mi comandante, tenemos un hombre muerto
por heridas de bala, aquí, a la entrada de la tienda.
–¿Qué sabemos de él?
–Nada, mi comandante. No trae
identificación. Sólo trae en sus pants unas llaves, unos cigarros y unas
cuantas monedas. El empleado de la tienda dice que el hombre (desconocido para
él) entró a comprar cigarros, luego salió y en seguida se escucharon los disparos,
tres disparos, y después se oyó el ruido de un coche que se alejó a toda
velocidad por la avenida, rumbo al Viaducto.
–Bueno, sargento, vamos a esperar a los
periciales, a ver qué averiguan.
Y el cadáver quedó tendido ahí, en la
acera. Manos anónimas, como ocurre siempre en estos casos, había acercado y
prendido ya un par de veladoras.
***
–¡Vieja!
Voy al Oxxo por unos cigarros. No me tardo…
(Publicado
con permiso del autor)