viernes, 14 de agosto de 2026

Las reglas

Eduardo Galeano

 

Chema jugaba con la pelota, la pelota jugaba con Chema, la pelota era un mundo de colores y el mundo volaba, libre y loco, flotaba en el aire, rebotaba donde quería, picaba por aquí, saltaba para allá, de brinco en brinco: llegó la madre y mandó a parar.

Maya López atrapó la pelota y la guardó bajo llave, dijo que Chema era un peligro para los muebles, para la casa, para el barrio y para la ciudad de México y lo obligó a ponerse los zapatos, a sentarse como es debido y a hacer las tareas para la escuela.

Las reglas son las reglas –dijo.

Chema alzó la cabeza:

Yo también tengo mis reglas –dijo. Y dijo que, en su opinión, una buena madre debía obedecer las reglas de su hijo: que me dejes jugar todo lo que quiera, que me dejes andar descalzo, que no me mandes a la escuela ni a nada parecido, que no me obligues a dormir temprano y que cada día nos mudemos de casa.

Y mirando al techo, como quien no quiere la cosa, agregó:

Y que seas mi novia.

 

(Tomado de www.elcuentorevistadeimaginacion.org)

 

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