domingo, 30 de agosto de 2026

Después de la ciudad

Jordi Cebrián

 

Los últimos habitantes marcan las paredes con figuras de dioses sanguinarios, para ahuyentar a las fieras de metal; queman las casas vacías, para que no las habiten monstruos; y se reúnen junto al fuego, para cantar historias de cuando existía la ciudad, en otra era, antes de que excavadoras arrasaran hogares, iglesias y prostíbulos, y alzaran en su lugar locales de diseño. Acorralados, algunos resistieron ocultos en túneles y bóvedas, y por las noches atacaban a los guardianes y derruían lo edificado durante el día, hasta que nadie más quiso construir allí, temerosos de cuchillos y hachas, y crueles divinidades.

 

(Tomado de www.cienpalabras.blogspot.com)

 

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