Jordi Cebrián
Algo
se estropeó en el ordenador central, y la realidad empezó a resquebrajarse. La gente
dejó de temer a las verdades, ya no se conformaban con mentiras nuevas, aunque se
las explicaran con convicción y carisma. Desaparecieron banderas y totems, y el
mundo buscó caminos nuevos, alejados de dioses y promesas póstumas. Los puritanos
dejaron de reconcomerse por la felicidad ajena, y los sacerdotes confesaron sus
mentiras. Se dejaba crecer a los niños aprendiendo de la libertad y el miedo. Hasta
que los técnicos corrigieron el error, recuperaron el estado anterior, y todo fue
de nuevo como debe ser.
(Tomado
de www.cienpalabras.blogspot.com)
No hay comentarios:
Publicar un comentario