Gabriel Gala
–¡Te
odio! ¡Te odio! –le gritó Olga a su padre. Olga era una niña consentida que en
esos momentos hacía un berrinche porque su papá no había querido comprarle
cierta muñeca que anunciaban por televisión.
–¡Te odio! ¡Ojalá que te mueras! –remató Olga
su pataleta.
En ese momento su padre palideció, se
llevó las manos al pecho y cayó al suelo.
Infarto.
A su funeral asistieron muchos amigos y
parientes.
***
–¡Te
odio! ¡Te odio, infeliz! –le gritó la joven Olga a su novio, cuando supo que
éste la engañaba con su mejor amiga, Elena.
–¡Los odio a los dos! ¿Ojalá se mueran! –le
gritó Olga, histérica, a Rodrigo, su infiel novio.
El accidente automovilístico fue fatal.
A los funerales de Elena y Rodrigo
acudieron muchos amigos y familiares.
***
Olga
es una mujer madura, soltera (“quedada”, dirían algunos) que ve pasar la vida
frente a ella sin que la vida la invite a disfrutar sus placeres y alegrías.
Olga está sumida en la depresión, invadida
de una tristeza infinita.
Y piensa: “Ojalá termine este sufrimiento
para mí. Ojalá me muera pronto”.
Muy poca gente acudió a su funeral.
(Publicado
con permiso del autor)
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