Francisco Tario
El sueño en sí tuvo poco de singular, desde
luego: que le robaban unos prismáticos, el traje de jugar golf y la boquilla
de ámbar. Lo
que sí ofrece ya cierto interés es que al recorrer la casa, a
la mañana siguiente, pudo
comprobar con desconsuelo que en efecto se los habían robado.
(Tomado
de www.elcuentorevistadeimaginacion.org)
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