Voltaire
Los sirios imaginaron que al ser creados el
hombre y la mujer en el cuarto cielo, se atrevieron a comer una torta, en lugar
de la ambrosía, que era su comida natural. La ambrosía se exhalaba por los
poros; pero después de haber comido la torta, era preciso ir al excusado. El
hombre y la mujer rogaron a un ángel que les enseñase dónde estaba el retrete.
“Ved –les dijo el ángel– aquel pequeño planeta, apenas visible, que está a unos
sesenta millones de leguas de aquí; allí está el excusado del universo; id lo
más rápido posible”. Y fueron allí y se quedaron; y desde ese momento nuestro
mundo fue lo que es.
(Tomado
de www.ciudadseva.com)
No hay comentarios:
Publicar un comentario