Jordi Cebrián
El peligro mayor de los domingos es creer que
existen de verdad, pues todo en el domingo es sueño y es ficción. Los
feligreses en la iglesia son marineros borrachos, tirados en los muelles,
soñando su redención. El cura es sólo el sueño de un loco intoxicado. Los jefes
de estado sueñan que ya no son culpables, y que pueden sonreír. Hay culturas
que saben desde siempre que el domingo solo puede soñarse, y por eso las noches
del sábado las pasan bailando de modo ritual, y embriagándose, preparando un
buen sueño, y protegiéndose de las pesadillas.
(Tomado de www.cienpalabras.blogspot.com)
No hay comentarios:
Publicar un comentario