Ana Fernández de Bobadilla Sanabria
Hubo
una vez un olmo que dio peras. Fue un acontecimiento muy celebrado, ya que por
fin pudieron callarse las bocas de todos aquellos cenizos aguafiestas siempre
dispuestos a sabotear nuestros sueños.
(Tomado
de www.enfrascopequeno.blogspot.com)
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