Slawomir Mrozek
Me estaba molestando una mosca. Yo la espantaba,
pero ella volvía, así que la volvía a espantar.
–Conque no, ¿eh? Vale,
esperaré a que…
Se apartó un poco y se posó
sobre un perro muerto.
–¿A qué? –pregunté.
No contestó. Y yo no insistí,
temiendo conocer ya la respuesta.
(Tomado
de www.ciudadseva.com)
No hay comentarios:
Publicar un comentario