Jordi Cebrián
Llegan pájaros negros. Llueve sangre. El viento
grita rencores y rabia. Son trece palabras ya, y si lo he escrito bien las tres
primeras frases deben resonar aún en tu cerebro. Vuélvelas a leer. Eso es. Y
apaga tu sonrisa, siente la desolación de un paisaje donde todo color se
difumina. Cincuenta y cuatro palabras. ¿Ves que el tiempo termina, que el polvo
cubre lo hermoso, que el sol quema lo bello? Es el poder y fuerza de los
signos: grabar a fuego en tu piel lo terrible y oscuro, sin que sepas jamás que
hay detrás del cien.
(Tomado de www.cienpalabras.blogspot.com)
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