Raúl Ortiz y Ortiz
Una
tarde, Mme de Chevigné da la taza de té a una doncella; a ésta se le cae la
cuchara y exclama ¡merde!
Mme de Chevigné se vuelve a ella y le dice:
–Niña, no diga usted eso, que es palabra
reservada a los amos.
(Tomado
de www.elcuentorevistadeimaginacion.org)
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