Jordi Cebrián
Escribí un cuento de
cien palabras perfecto. La gente lo leía con avidez, y lo enviaban
entusiasmados a sus amigos. Me llamaron para hablar sobre el cuento en la tele,
y desde Hollywood querían adaptarlo. Entonces alguien descubrió que había
escrito “porque”, en vez de “por qué”, así que ahora sobraba una palabra. Pero
quitar cualquiera de ellas desmontaba el delicado mecanismo de relojería que
había conseguido construir. Finalmente eliminé un artículo, pero ya no es lo
mismo. Los críticos literarios me ignoran, han cancelado el programa al que
tenía que ir, y Scorsese ya no me coge el teléfono.
(Tomado
de www.cienpalabras.blogspot.com)
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