Jordi Cebrián
“Dentro de unos minutos iniciaremos el
aterrizaje. Las autoridades locales nos obligan a llenar la cabina de un gas
totalmente inocuo, a través de los conductos de ventilación. Procederemos en
breve”. Nadie pareció inmutarse, ni cuando empezó a salir un vapor verde de las
rejillas del suelo. Viéndome inquieto, el pasajero sentado junto a mí me tranquilizó:
“Ellos saben por qué lo hacen, no se preocupe. No lo harían sin tener un buen
motivo”. Al poco rato, las azafatas salieron de la cabina de los pilotos, y
todas llevaban máscaras antigás, pero entonces a mí ya no me importaba nada.
(Tomado de www.cienpalabras.blogspot.com)
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