Moriz Winternitz
Al
salir de la ciudad de Stravasti, el Buda tuvo que atravesar una dilatada llanura.
Desde sus diversos cielos, los dioses le arrojaron sombrillas para resguardarlo
del sol. A fin de no desairar a sus bienhechores, el Buda se multiplicó
cortésmente y, cada uno de los dioses vio un Buda que marchaba con su
sombrilla.
(Tomado
de www.elcuentorevistadeimaginacion.org)
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