lunes, 28 de septiembre de 2026

El ubicuo

Moriz Winternitz

 

Al salir de la ciudad de Stravasti, el Buda tuvo que atravesar una dilatada llanura. Desde sus diversos cielos, los dioses le arrojaron sombrillas para resguardarlo del sol. A fin de no desairar a sus bienhechores, el Buda se multiplicó cortésmente y, cada uno de los dioses vio un Buda que marchaba con su sombrilla.

 

(Tomado de www.elcuentorevistadeimaginacion.org)

 

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